lunes, 16 de febrero de 2009

The Lonely Butterfly Scape


Abrió sus alas y se poso en la flor mas hermosa como era su costumbre, dejo que la delicadeza de sus patas arrastrara con el roció que aun se sentía en el pétalo de aquella flor, abrió las alas y se dejo envolver de la dulzura del néctar, sintió la brisa aliviada, estaba ahí, parada sobre su escape rutinario, admirando una y otra vez la belleza de aquella flor que se había convertido en su capricho al inicio de la primavera desde el día en que la miro abrir sus pétalos; miro al resto de sus compañeras volar, lo hacían en grupos o en soledad, pero volaban, daban vueltas por los prados llenos de hermosas flores, se posaban en una, en otra y otra, la mariposa no podía comprender por que iban de flor en flor, si podían permanecer solo en una y sacarle el mayor provecho posible, se sintió orgullosa de poder serle fiel a su agraciada flor, se sintió aliviada de haber encontrado su escape favorito, ese que llamaba único y exclusivo para ella. Una mañana de primavera, la mariposa emprendió vuelo como de costumbre para permanecer al lado de su amada flor, miro entonces posada en ella a un par de mariposas, inmediatamente apretó el aleteo para llegar a ella con mayor rapidez y reclamar a aquellas mariposas su presencia en su escape, en su exclusivo escape, una vez que estuvo ahí observo cuidadosamente al par de mariposas que felices se jactaban del néctar, intento ejercer algún tipo de reclamo para apartar a las mariposas de su flor, pero se detuvo al notar que la flor no ponía resistencia alguna a la presencia de sus compañeras, aquella flor envolvía las patas de las mariposas con el roció de sus pétalos de la misma manera que lo había hecho alguna vez con ella, seguía luciendo radiante, plena, delicada y maravillosa, seguía dejando escapar aquel delicioso olor de su néctar, lo hacia sin importarle que las mariposas fueran otras, y no la mariposa que la había convertido en su escape la primavera entera.

Dio media vuelta, extendió sus alas y lentamente voló en dirección contaría a su flor, no era justo, ¿Por qué aquella flor ofrecía la misma majestuosidad a esas mariposas, cuando apenas las conocía? ellas no eran las que habían estado ahí el día que fue un botón, o el día que abrió por primera vez sus pétalos, ellas no habían estado diciéndole lo bella que era, ellas solo habían llegado… entonces lo comprendió, comprendió que no importa lo mucho que des, algunas veces para ellos solo eres una opción, aunque para ti sea tu mas grande prioridad y tu mas hermoso anhelo, tu todo, tu escape… pero al final de todo solo te queda dejarlo ir pensando en no cometer el mismo error, no volver a quedarte atada a alguien, mientras los demás vuelan conociendo la majestuosidad que los rodea.


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